“Se dice que el matrimonio y la paternidad son las únicas carreras en las que se entrega el título primero, y el aprendizaje viene después.” --(Padres que Quieren ser Mejores, 1991)
Límites y disciplina. Esas palabras traen respuestas emocionales muy características cuando algunas personas las escuchan: leyes, orden, control. Muchos padres temen disciplinar a sus hijos, considerando que la disciplina dañará su relación con ellos. Por otro lado, cuando pensamos en cómo disciplinar a nuestros hijos, es fácil imaginar muchas cosas que deseamos que los hijos no hagan. Y si nos enfrentamos a una situación de indisciplina o de falta de respeto, probablemente emergerá en nosotros el ferviente deseo –más emocional que otra cosa- de castigar. ¿Cuál es la medida apropiada, especialmente si nos referimos a hijos que ya han atravesado la etapa infantil y se van adentrando en el mundo adolescente?
¿Límites y disciplina?
La disciplina, bien entendida, es un conjunto de habilidades para la vida. Consiste en el proceso de adquisición de autonomía, autocontrol, y de comportamientos socialmente aptos para relacionarse con los demás. Es un camino dirigido hacia la integridad. Disciplinamos a nuestros hijos para que puedan ser personas responsables y maduras.
Esta tarea significa una gran responsabilidad y arduo trabajo, por parte de los padres. Pero la perseverancia en la misma dará gran satisfacción a padres e hijos, al legar a las nuevas generaciones las bases sólidas para enfrentar las vicisitudes de la vida.
La etapa de la adolescencia y las manifestaciones de la disciplina saludable
Culturalmente, el período de la adolescencia se ha ampliado, iniciando entre los 10 y los 12 años, marcando su final entre los 18 y los 21 años. Además de los intensos cambios biológicos que experimentan los adolescentes, pasando de un cuerpo infantil al cuerpo adulto, el ambiente adolescente es fuertemente influenciado por los medios masivos de comunicación, como revistas, cine, películas, T.V. (y T.V. Cable) e Internet.
Disciplinamos a nuestros hijos para que aprendan a vivir en una forma íntegra, que contribuya con su felicidad, su desarrollo humano y espiritual y un intercambio social satisfactorio. Es por esto que algunas áreas importantes en las cuales es importante fijar límites y desarrollar habilidades en nuestros hijos, son las siguientes:
-Normas de respeto y de afecto en la relación con los otros miembros de la familia: Enseñamos a nuestros hijos las formas apropiadas de manifestar amor y respeto (saludos, besos y abrazos, formas adecuadas de expresar diferencias de opiniones, relación apropiada con la autoridad), así como los comportamientos que, al mostrar irrespeto o falta de cariño, deben irse extinguiendo (levantar la voz, expresiones de violencia o de indiferencia, insultos, apodos denigrantes, etc.).
-Hábitos de estudio y de trabajo: Consisten en las normativas que mantengan las costumbres necesarias para cumplir con las responsabilidades personales. Disciplinamos a nuestros hijos para que se hagan responsables de sus tareas escolares, de su aseo personal, de su contribución con las labores del hogar y de la administración y orden de sus bienes materiales. Estas habilidades no pueden desarrollarse por sí solas y el disciplinar a nuestros hijos desde edades tempranas es un legado de gran valor para su eventual independencia.
-Colaboración en el hogar: El enseñar a nuestros hijos e hijas a colaborar en el hogar no es únicamente cuestión de enseñarles habilidades de aseo, orden y cocina. Si bien, toda persona necesita aprender estas destrezas, la participación en el mantenimiento del hogar transmite un mensaje aún más importante: como familia somos un equipo y todos ponemos de nuestra parte para colaborar.
-Cuidado ante situaciones que pongan en riesgo a sus hijos: Los límites y la disciplina, finalmente, tienen mucho que ver con el juicio y criterio de los padres ante situaciones que los hijos podrían, erróneamente, no catalogar como peligrosas (aún cuando sí lo sean). Con niños pequeños, hablaríamos de atravesar una carretera sin cuidado. En el caso de adolescentes, se trata de, por ejemplo, ir a una fiesta donde habrán situaciones que pongan a los jóvenes en ambientes que atentan contra su integridad, situaciones en las que se propicia un enfoque inapropiado de la sexualidad, e influencias que denigran su percepción del ser humano. Los límites y la disciplina permiten abrir un camino un poco más seguro para el desarrollo personal de nuestros hijos.
Es importante aclarar que el manejo de límites en la etapa de la adolescencia no quiere decir aislar a los hijos de las situaciones cotidianas de la vida. En lugar de “encerrarlos en una burbuja de cristal”, el propósito de disciplinar a nuestros hijos es darles una consciencia crítica que les ayude a ser adultos independientes, que enfrenten las contradicciones de nuestra sociedad con juicio y con madurez.
Pasos necesarios para el establecimiento de reglas
1. Comunicación:
Como familia, los padres necesitan sentarse a conversar con su hijo o hija y explicarle qué es lo que esperan de él o ella.
2. Negociación:
En la medida en la que sus hijos se hacen mayores, es importante dialogar con ellos acerca de las reglas de la casa y, con criterio, permitirles ciertos márgenes de negociación. Esto, con el propósito de que ellos entiendan que las reglas tienen un sentido.
3. Estabilidad de la autoridad:
Así como se abre un espacio para la negociación, un ingrediente clave para el manejo de límites consiste en mantener una posición de firmeza y autoridad amorosa. Después de escuchar lo que sus hijos tengan que aportar (y tomarlo en consideración), es importante hacerles ver cuáles serán las reglas que ellos, como hijos, necesitan honrar y respetar.
4. Fase de mantenimiento:
Esta es la etapa en la que la regla debe cumplirse. Es muy probable que los hijos prueben los límites de sus padres, buscando desobedecer la regla o ver “hasta adónde me dejan ir”. El mantenimiento firme de las consecuencias establecidas en la negociación es fundamental.
5. Recompensas y consecuencias:
En ocasiones, es importante recordar a los padres que la desobediencia no debe tomarse como una expresión de odio. Si sus hijos irrespetan el acuerdo establecido, la medida pertinente es aplicar la consecuencia o castigo acordado, reiterar que su amor hacia ellos es incondicional pero que “un acuerdo es un acuerdo”, y seguir adelante. Del mismo modo con las recompensas. Ante un premio, debe quedar claro para los hijos que ellos no están comprando el amor de sus papás con su buena conducta. El amor es incondicional, pero el buen comportamiento merece una celebración porque va a redundar en una mejor vida para los hijos.
6. Retroalimentación y comunicación:
Después de un tiempo es bueno sentarse de nuevo a conversar con los hijos acerca de la experiencia de la regla, negociar lo que sea pertinente y continuar con el acuerdo renegociado.
Consejos finales
· Los castigos físicos, en la adolescencia, deben sustituirse por la enseñanza de la responsabilidad y la colaboración, así como de la retribución, si se hizo algún daño.
· Procure respirar hondo e intentar corregir con calma. La corrección de los hijos no debe ser un desahogo emocional de los padres.
· La formación espiritual y la adquisición de valores en los hijos también constituye un beneficio disciplinario fundamental.
· El afecto debe ser una constante, por parte de los padres.
· En todo, dé el ejemplo a sus hijos.
Referencias
Aragón, A. (1991) Manejo de Límites con los Hijos. En: Padres que quieren ser mejores. San José, Costa Rica. Seminarios de Psicología Aplicada.
Bolaños, S. (2001) La Reivindicación del Odio. Tomado de: Vega, I. y Cordero, A. (Eds.) (2001) Realidad Familiar en Costa Rica. San José, Costa Rica. Editorial FLACSO
Calderón, E. (1991) Cómo mejorar la comunicación con los hijos. En: Padres que quieren ser mejores. San José, Costa Rica. Seminarios de Psicología Aplicada.
Davison, G. y Neale, J. (2000) Psicología de la Conducta Anormal.Segunda Edición. New York. Editorial Limusa Wiley.
Epstein, N., Schlesinger, S., Dryden, W. (1988) Cognitive-Behavioral Therapy with Families. New York. Editorial Brunner / Mazel
http://www.enfoquealafamilia.com/jovenes-y-adolescentes/





