Creemos Que:
La Biblia es la Palabra infalible de Dios, inspirada por el Espíritu Santo y contiene todas las respuestas a los problemas del hombre. La Biblia (los 66 libros del Viejo Testamento y el Nuevo Testamento) es la Palabra de Dios verdadera y es única en todo el mundo. Él provee el último estándar a través de los motivos, pensamientos y acciones que pueden ser medidos.
Timoteo 3.:16, 17; 2 Pedro 1.:20, 21; Lucas 21.:33; Filipenses 2.:16; Hebreos 4.:12
Hay un solo Dios, el creador de todas las cosas, quien es infinitivamente perfecto y eternamente existente en tres personas: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.
Juan 5.:37; Juan 10.:30; Juan 14.:9, 26; Juan 17.:3; Filipenses 2:5-7
Dios es amor y Él ama a todas las personas. Es Su deseo llegar a aquellos que son pobres, oprimidos, a los viudos, a los huérfanos y sanar a los quebrantados de corazón.
Salmo 68.:5, 6; Lucas 4.:18; Juan 13.:34, 35; 1 Juan 4.:16
El hombre fue creado a la imagen de Dios pero separado de Dios por el pecado. Sin Jesús no podemos tener una relación personal muy cerca de Dios.
Génesis 1.:26; 1 Timoteo 2.:5
Debemos nacer de nuevo. La humanidad está perdida y sin el poder de salvarse él mismo. La única esperanza es creer en el Señor Jesucristo, quien murió tomando sobre Él mismo el castigo por el pecado de la humanidad y resucito de los muertos. A través de recibirlo a Él como Salvador y Señor, el hombre es redimido por su sangre. A menos que una persona es nacido de nuevo, el no puede ver el reino de Dios.
Juan 3.:3-8; 2 Corintios 4.:3; Romanos 5.:12; Romanos 5.:20; Romanos 6.:23; Romanos 10.:9, 10; Apocalipsis 12.:11
Podemos tener una relación personal e intima con Dios a través de la salvación, que es un obsequio gratuito de Dios al hombre. No es el resultado de lo que hacemos, sino que solo está disponible a través del favor inmerecido de Dios. Al admitir que hemos pecado y creer en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo y aceptándole como Señor, podremos pasar la eternidad con Dios.
Efesios 2.:8, 9; Romanos 5.:1; Romanos 3.:24
Creemos en el bautismo de creyentes en agua, tal como fue enseñado y demostrado por Jesús, como el camino para que los creyentes se identifiquen con la muerte, sepultura y resurrección de Jesús.
Mateo 28.:19; Romanos 6.:4; Mateo 3.:13-17
El Bautismo del Espíritu Santo es un don de Dios. Él ayuda al cristiano a desarrollar el potencial y el carácter de Cristo para poder vivir cada día en la voluntad de Dios.
Mateo 3.:11; Hechos 2.:4
Dios da dones espirituales (de manifestación) a todos los creyentes. Son para fortalecimiento del cuerpo de Cristo (la iglesia) y como evidencia de la existencia y el poder de Dios a los incrédulos. Los dones del Espíritu están activos y son de gran importancia hoy en día.
1 Corintios 12.:4-11; 1 Pedro 4.:10
La santificación es el proceso continuo de permitir que el carácter de Dios sea desarrollado en nosotros.
Romanos 6.:19; Gálatas 5.:22-25
Los creyentes nacidos de nuevos son redimidos de la maldición de la Ley. La Palabra de Dios nos dice que los justos (aquellos justificados por la sangre de Jesucristo) vivirán por fe. La obra redimida de Jesús provee por la salvación eterna del creyente; también él ha proveído para la sanidad, prosperidad y el bienestar de los hijos de Dios. Jesucristo ha redimido de la maldición de la Ley – de la pobreza, enfermedad, opresión y todo que entorpece el cumplimiento de los propósitos y planes de Dios en la tierra. La sanidad, que es la voluntad de Dios, incluye la restauración física, mental, emocional y espiritual. Jesús, a través del Espíritu Santo, es nuestro Sanador.
Gálatas 3.:13; 2 Corintios 5.:21; 2 Corintios 8.:9; 3 Juan 1.:2; 1 Pedro 2.:24; Lucas 9.:11; Mateo 9:35; Hechos 10.:38; Mateo 10.:1
Los creyentes nacidos de nuevos recibirán recompensas por sus obras en esta vida en la tierra. Un tema mayor de Jesucristo recordado en las Escrituras – desde el Sermón del Monte, a la Parábola de Los Talentos, a sus mensajes a las siete iglesias en el Libro de Apocalipsis - es que Dios tiene recompensas, listo y esperando, para los creyentes en la Eternidad. El foco de los esfuerzos de los creyentes aquí en la tierra no debe ser en lo temporal, pero en glorificar a Dios en todo lo que es dicho y hecho, con el entendimiento de que un día tendrán una recompensa en el cielo.
Mateo 5.:1, 12; Mateo 25.: 14-30; Apocalipsis 2.:1-3.:22; 1 Corintios 3.:12 -15
La Biblia describe el infierno como un lugar real. Es un lugar de sufrimiento y separación permanente de Dios para los que mueren sin aceptar a Cristo. El deseo de Dios es que ninguno esté separado de Él por la eternidad; es por eso que envío a Su Hijo, Jesucristo.
Hebreos 9.:27; Apocalipsis 20.:12-15; Juan 3.:16-18
Jesús volverá personalmente a la tierra en poder y gloria. Jesucristo regresará y se llevará los santos vivientes (todos los que han aceptado a Jesús como Salvador) al cielo; luego Él va a regresar a la tierra establecer Su Reino físico y espiritual y empezar Su reino por un milenio.
Hechos 1.:11; 1 Tesalonicenses 4.:15-17; Hebreos 9.:28; Apocalipsis 20.:4
La resurrección venidera. Habrá una resurrección corporal de los muertos; el creyente (aquellos que tienen su nombre escrito en el “Libro del Cordero de la Vida”) a gozo eterno con el Señor y el incrédulo a juicio y condenación eterna.
Hechos 14.:15; 1 Tesalonicenses 4.:13, 14; Hebreos 6.:2; Apocalipsis 21.:27
Los tiempos en que vivimos. Nosotros vivimos en lo que la Biblia llama los Últimos Días. El Espíritu Santo es vivo y activo en el mundo hoy. Conforme permanecemos en Él, los caminos de Dios se nos revelan, guiados a toda verdad, y con poder para vivir como Dios ordenado. Ahora estamos viviendo en el tiempo en el cual el Espíritu del Dios viviente está siendo derramado sobre toda la tierra. La Gran Comisión está en estadio final de su cumplimiento y el conocimiento de la gloria del Señor está cubriendo toda la tierra.
Mateo 24.:14; Hechos 2.:17; 2 Timoteo 3.:1; Juan 16.:13; Hechos 1:8; Joel 2.:28, 29; Habacuc 2.:14
Declaración de Fe

